martes, 23 de junio de 2009

De premios y rarezas...

¡Oh! ¡Uh! ¡Ah! ¡Sorpresa, sorpresa! Estoy boquiabierto. Lo que empezó siendo una relajada y divertida historia se ha convertido en algo merecedor de un premio. Estoy realmente abraiado (como se dice en mi pueblo) y no puedo menos que corresponder a tal galardón que haciendo lo que tal premio indica que se haga. Así que procedo comenzando con el primer paso: decir quién me lo entrega y agradecerlo. Pues ni más ni menos que el señor Halcón Maltés y la señorita Patata Piloto piensan que soy merecedor de este premio. Como ya les comenté a ambos en cada uno de sus blog, gracias muchas por hacerme merecedor del mismo. Como digo al comenzar, todo esto empezó como una mera diversión. Aprovecho también para agradecer a la señorita Blog A, que fue quien me animó, desde siempre, a entrar en este nuestro pequeño gran mundo bloguero.

Una vez hechos los agradecimientos, procedo con la segunda (y más complicada) parte del premio: decir 7 cosas especiales/raras sobre mi.

1. Soy goloso de vista y olfato, pero no de gusto. Me explico: me encanta ver y oler los dulces. Todo tipo de dulces. Pero a la hora de comerlos, enseguida me sacio.
2. Me encantan todo tipo de animaciones, tanto las de dibujos como las de realidad virtual.
3. Soy motero, me encantan las motos y, sin embargo (y esta es la rareza en si) NUNCA he rascado estribera. De hecho, cada vez que el resto de moteros ven mis ruedas terminan diciendo que podía pillar una radial para gastar los dos dedos de goma que siempre dejo nueva cada vez que las cambio.
4. Soy fatal para ver series. Enseguida veo quién es el malo. Tampoco me gusta ver más de una vez una película, a menos que sea buenísima, porque me dedico a sacarle fallos. Lo mismo hago si la película no me gusta.
5. Me gusta cocinar y no se me da mal. Lo mismo le pego a un guiso que a un frito, que me lío a preparar un postre. Lo que mejor me sale es una mousse de chocolate, preparada a base de batir a mano las claras de huevo...
6. Me gusta mucho observar la naturaleza y todo lo que nos regala: una tormenta con multitud de rayos, el cielo despejado por la noche, el mar, la quietud de las montañas, la lluvia de una tarde de invierno invitándote a pasarla arrebujado en el sofá bajo una manta, con la compañía de un buen libro...
7. He pasado tres años de mi vida en un seminario y otros tantos en un barco de la Armada Española. Tengo cubiertas las misas hasta el año 2100 y he ido a una guerra.

Y hasta aquí este pedacito de mi vida.

miércoles, 17 de junio de 2009

¿El final de la Patata Piloto?

Si, amigos de la nave del blog. Este parece ser el fin de la Patata Piloto. Como he leído por ahí, la Juana de Arco de las patatas tiene los días contados. Y es que en Balay han inventado una cocina que te avisa cuando el aceite está caliente...
¿Qué será lo próximo? Si nos quitan la Patata Piloto, ¿dónde queda la emoción de ver cómo el aceite, al tiempo que se calienta, va rodeando de burbujas a la patata, una auténtica heroína de la cocina y el mejor de los pasatiempos de los cocineros...
Claro que, si estás en la cocina y de repente te vienen 4 maromos y se ponen a bailar contigo, casi lo podíamos disculpar. Pero ni tengo tanto sitio en la cocina ni creo que los muchachos pudieran con mi cuerpo serrano.
¡Reclamemos el derecho de utilizar las patatas piloto! ¡Y las migas de pan! ¡Y los trocitos de cebolla o ajo! Si es que ya no saben qué más inventar...

miércoles, 10 de junio de 2009

Llega el verano...

Si, aunque tímidamente, el verano empieza a asomar la nariz en el discurrir del año. En algunos sitios con más fuerza, con sol y buen tiempo. En otros, como en mi pueblo, el invierno aún se resiste y no quiere marcharse. Llueve, sopla mucho aire y hace fresquete.
Sin embargo, está llegando el verano. Se nota. Aparecen las mangas cortas, las faldas sin medias, los zapatos de verano. Hace más calor, los días son más largos. Hay como una alegría generalizada en el ambiente, la gente parece que esté de mejor humor... Y con el verano aparecen los típicos tópicos de siempre: las tapitas en las terrazas, las cañitas a mediodía, las moscas, los mosquitos y los moscardones...
Empiezan las batallas en las ondas para saber cuál será la canción del verano y quién será digno sucesor de Georgie Dann o de King África (tal vez, el único capaz de hacerle sombra al mítico Georgie y sus barbacoas, chiringuitos y negros que no pueden...). Esa cantinela que todos llevaremos en la cabeza durante meses y que se quedará ahí grabada, a fuego, llenando saraos, fiestas y botellones varios y provocando una evasión total del sentido del ridículo hasta en la persona más tímida y retraída, imitando el bailecito que se inventará para la ocasión.
¿Qué tiene que ver todo esto con la publicidad? Pues desde hace algunos años, la ONCE nos está acostumbrando a sus campañas de verano con algunos anuncios que también se nos graban a fuego en la memoria, de los que se pueden encontrar múltiples versiones y de los que todos recordamos toda o parte de su sintonía...
Uno de los anuncios míticos de la ONCE fue el de la cremita, el sueño de todo puro macho ibérico que se precie: llegar a la playa, pegarse a una rubia y soltarle la cantinela para romper el hielo y, tal vez, terminar la noche dándose un buen revolcón...
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Otro tema mítico, español como ninguno además, es el de las tapas. Llegar en plena canícula, sentarse en una terraza, pedir una cañita bien fría y que te suelte el camarero la retahíla de tapitas disponibles para gusto y disfrute de nuestro paladar es uno de los placeres a los que estamos acostumbrados.

Ahora se han inventado una cancioncita para recordarnos que el día 24 es San Juan. Una de esas fechas que, sin saber muy bien por qué, todos le damos una significación especial. En mi tierra forma parte de la tradición celta y se supone que se celebra la entrada del nuevo año. Aunque ahora marca más bien la entrada del verano y sus costumbres: churrascadas, sardinadas, playita... Pero ya estamos todos repitiendo en la memoria la cantinela: aserrín, aserrán, es la noche de San Juan...

Desde luego, no se puede negar que estos de la ONCE tienen mucha vista y muy buen ojo a la hora de crear campañas para empapar las mentes de los que vemos la tele...

viernes, 29 de mayo de 2009

En casa de herrero...

Y es que no hay nada peor que ponerse a criticar anuncios para que alguien venga y te diga: "Fatal. Mucho hablar de la publicidad, pero de marketing no tienes ni idea". Como se me quedó cara de póker al escuchar estas palabras, la explicación continuó: "Si es que tu blog da pena. No tienes ni un enlace, no eres seguidor de nadie, ni siquiera tienes foto de perfil... Vamos, un desastre total".
Ok. Recibido. Está claro que mi futuro no pasa por la publicidad. Ja, ja, ja. Voy a tener que fijarme más en todos esos pequeños detalles que marcan diferencias. Ahora le he pegado un pequeño lavado de cara al blog, con ayuda, todo hay que decirlo. Gracias a mi amiga Blog A, que ha contribuido, con sus críticas y sus ideas, a esta revisión del blog.
Y me comprometo a cuidar un poquito la imagen del mismo y, sobre todo, a todos aquellos que me visitáis y me comentáis. Aprovecho el momento para agradeceros vuestras visitas y a animaros a que me critiquéis, si lo consideráis necesario.
Como digo muchas veces, la diferencia la marcan esos pequeños detalles sin importancia, que son los que realmente más importancia tienen.

viernes, 22 de mayo de 2009

Refrescando la publicidad


Así es. Desde hace varias campañas, además de sorprendernos, los creativos de Aquarius son capaces de sorprendernos con una nueva historia humana que, siendo aparentemente normal, se convierte en extraordinaria (mmm, ¿será que ya me ha quedado el mensaje de que "el ser humano es extraordinario" grabado a fuego en la mente?).
Después de un año sin anunciarse en televisión, lanzan una campaña haciendo hincapié en el hecho de que el ser humano hace lo que le da la gana y que nadie sabe, a ciencia cierta, cómo va a reaccionar.

Después vino la campaña que narraba cómo el equipo de marketing hacía una investigación para lanzar esta bebida con un nuevo sabor. Y mostraba cómo un miembro del equipo estaba obsesionado con la promesa hecha.




Luego vino la campaña en la que nos mostraron a Justo Gallego, un labrador de 80 años que está construyendo una catedral reciclando todo lo que encuentra. De repente, un sitio sin apenas visitas se convirtió en lugar de culto y peregrinaje.





Este año nos vuelven a sorprender con la historia de Eric Adjetay. Bueno, realmente es la historia de su abuelo. Cómo, para satisfacer un deseo de su madre, comenzó a construir ataúdes de fantasía. Una historia que conmueve y que, sin embargo, resulta simpática. A quién no le gustaría que lo enterraran en un Ferrari, en una mansión, en un yate de lujo, en un proyector de cine... Hasta en un chile...



En definitiva, a mi que me entierren en un cohete o un satélite, para poder tocar las latas de la Colifata mientras veo cómo se termina la catedral de Justo Gallego, al tiempo que degusto el nuevo sabor de Aquarius, esa bebida que estuvo tanto tiempo sin anunciarse. Eso si, el tiempo esperado mereció la pena. Estoy deseando que llegue el año que viene, a ver con qué historia nos vuelven a sorprender. ¿Admitirán sugerencias?

viernes, 15 de mayo de 2009

Quiero ser hombre anuncio



Me viene a la cabeza ahora una escena de la película "La jungla de cristal", en la que Simon le dice a Bruce Willis que debe pasearse en gayumbos por un barrio de negros con una pancarta, cual hombre anuncio, en la que los pone a caer de un burro. (No recuerdo bien, pero ponía algo así como odio a los negros...). En una rápida sucesión de imágenes, se me aparece ahora en la imaginación un reportaje sobre los hombres anuncio de Madrid, a los que no sé si el ayuntamiento o la Comunidad quería dejarlos sin trabajo.
Un trabajo el suyo poco agradecido y bastante ridiculizado por la sociedad. Sin embargo, estamos rodeados de hombres anuncio. Enciendes el televisor y están pasando un partido de fútbol. 22 jugadores de un equipo luciendo en sus pechos el nombre de su respectivo patrocinador, al igual que el equipo arbitral. Vale, cambiemos de deporte. Es la hora del telediario, el momento en que nos pasan los deportes. David Meca acaba de terminar cualquiera de sus hazañas. Lo vemos saliendo del agua con... un montón de etiquetas, todas ellas anunciando a sus patrocinadores. Domingo de mañana. Motos. Estos si que son verdaderos hombres anuncio. Tanto en sus máquinas como en sus monos apenas hay un centímetro cuadrado en el que quepa algo más de publicidad...
¿Será que todos ellos ganan un montón de pasta o que estamos muertos de envidia, que se forran haciendo deporte, que con ellos no se mete nadie? Yo quiero ser hombre anuncio, si, pero de los de ir subido sobre un trozo de hierro pegado al suelo por dos gomas, con un mono de colores chillones en el que tenga tantos parches publicitarios que, si me caigo al suelo, ni siquiera me enteraré...

domingo, 10 de mayo de 2009

Lo políticamente correcto




La de hoy va a ser genérica, más bien. Sobre lo políticamente correcto o incorrecto. Bueno, más bien sobre lo escatológicamente correcto o incorrecto.
En el fondo, somos unos vergonzosos. No tenemos problema por enviar imágenes cruentas, salvajes, violentísimas a los diversos medios de comunicación. Sin embargo, cómo nos cuesta escuchar cosas como, y no me voy a poner salvaje, ir al baño, tener la regla o mearse..
¿Por qué algo tan natural como la vida misma nos da tanto reparo? ¿Por qué en un anuncio no podemos escuchar que una persona le diga a otra: "y a usted, lo que le hace falta, es ir más al baño"? Sin embargo, si podemos ver cómo atropellan salvajemente a una persona mientras cruza la calle.
¿No nos estamos pasando? Hace algún tiempo surgió una controversia en internet, con la red de Youtube. No tienen ningún problema en dejar subir y visionar vídeos con agresiones, alguna de ellas salvaje. Sin embargo, censuran cualquier vídeo en el que se insinúe un pezón... Y parece que en los medios tenemos el mismo problema. No pasa nada si la DGT nos pasa unos anuncios que nos ponen los pelos como escarpias, pero no digamos caquita, no sea que alguien se nos maree. Pues, como decían hace muchos años Enrique y Ana, CACA CULO PEDO PIS.